Monday, July 8, 2019

Mente Sana, Cuerpo Sano Parte II

By: Gina Yoryet Román

7 de julio del 2019


Se debe rezar para tener una mente inquebrantable, un cuerpo sólido, un corazón pulcro, un alma intacta y un espíritu íntegro. Lamentablemente los sucesos inesperados en nuestro trayecto, nos destrozan y nos hacen dudar de nuestra capacidad. Dice mi frase favorita en latín,




Toda esta semana esta poderosa reflexión ha estado revoloteando en mi mente, entonces al levantarme esta mañana, vine directamente a mi computadora a reflexionar y a dar voz a mis pensamientos. He estado pensando en ese inesperado 16 de junio del 2009 cuando la vida me tenía una de las torturas más agonizantes con las que me he encontrado. El accidente automovilístico que cambiaría mi vida por completo y que me impondría un obstáculo físico tras otro para el resto de mi vida.

Es certero que ese acontecimiento terminaría con una de mis pasiones, y me hundiría temporalmente en un abismo de soledad, desesperación, desesperanza, amargura y frustración. Sin embargo, durante los diez años desde ese suceso, ignoraba que el suplicio físico y emocional al que fui expuesta, sería una herramienta para fortalecer mi mente aún más. Hoy, diez años después, estoy consciente de que Mi Templo es una máquina inquebrantable que a pesar de los impedimentos momentáneos, todavía puede rendir dentro de sus limitaciones.

Hace cinco años cuando me invitaron a colaborar y publicar HERspectives, Rules and Tools That Build Successful Women – How I Achieved Work, Life Balance, escribí sobre como encontrar un equilibrio en la vida entre infinidad de los deberes cotidianos que se nos presentan. Hoy al ver mi tabla que elaboré como parte de trabajo, me doy cuenta que a pesar de que podemos levantar nuestro mundo y elevarlo con nuestros principios y fundamentos que nos enriquecen, no siempre es posible tenerlo todo en el mismo nivel.


Quizá algunas personas si lo han logrado, como Atlas, uno de los titanes más famosos de la mitología griega que fue condenado a llevar los cielos en alto eternamente. A pesar de la carga insoportable, esta deidad griega aparece de rodillas sin titubear para evitar que se venga todo abajo.

Quizá algunas personas si lo han logrado, como Atlas, uno de los titanes más famosos de la mitología griega que fue condenado a llevar los cielos en alto eternamente. A pesar de la carga insoportable, esta deidad griega aparece de rodillas sin balancearse para evitar que se venga todo abajo.

Mis ABC´s, como les llamo, la espiritualidad, la familia, el trabajo y la ética profesional, la salud y nutrición, el altruismo, la lectura, el juego de palabras (escribir), reflexionar, y disfrutar la sencillez de la vida, son mi esencia, mis reglas primordiales en mi existencia. Cuando era más joven, pensaba que era invencible y que todo lo podía… Sin embargo, hoy me doy cuenta de que a pesar de que si es posible encontrar esa simetría con nuestros elementos principales, no siempre es posible nivelarlos y mantenerlos intactos. Ahora que he aprendido a aceptar mis limitaciones físicas, he tomado y aprovechado lo positivo para seguir hacia adelante.

Parte de la vida estar conscientes de que siempre habrán barreras en nuestro camino y el miedo, nuestro compañero más fiel siempre estará a nuestro lado. Pese a este acertijo, es un deber humano descifrar el motivo, y tomar el aprendizaje de cada experiencia vivida.

Desde hace unos meses, cuando por fin pude deshilar cada parte de los requisitos necesarios para emprender mi siguiente etapa en estos nuevos y desconocidos horizontes, sentí un gran alivio. Ahora solo le pido a Dios que me de fuerza para resistir la rugiente marea que muchas veces me siento incapaz de navegar.

Por ahora rezo para que una sola de las personas que enfrentamos los mismos desafíos, nunca carezcamos de lo siguiente para mantenernos a flote…

Una mente abierta para comprender que hay un razonamiento y es para nuestro bien.
Un corazón dispuesto a perdonar y estar consciente que no siempre las circunstancias estarán a nuestro favor.
Unas manos extendidas para crear, apoyar y ayudarnos entre nosotros.
Un espíritu noble para agradecer incluso en medio de las tempestades.
Un alma sin restricciones para amar nuestra esencia ante las contrariedades temporales.
Una mente para visualizar y encontrar nuestro propósito y para planear como usar nuestras habilidades para nuestro bien, y para el bien de la sociedad.
Un cuerpo resistente para insistir y nunca desistir ante los altibajos futuros, presentes y pasados.

Pero sobre todo, fortaleza para contrarrestar la gravedad de las obstrucciones mentales que causan estragos; ya sean físicos, emocionales, económicos, profesionales o espirituales.

Porque…

GYR

Georgia O’Keeffe

Thursday, July 4, 2019

There is NO Greater Agony

There is NO Greater Agony
July 4, 2019
By: Gina Yoryet Román



“There is no greater agony than bearing an untold story inside you.
No hay agonía mayor que llevar una historia incontada dentro de ti.”

“Nor is there any greater agony than being oblivious to your passion and brushing off your purpose.”
“Ni tampoco hay una agonía mayor que ser ajeno a tu pasión y hacer a un lado tu propósito.”

GYR

Long ago, I learned the hard way that a fellow without discipline, vision, direction, faith or devotion for his passion, or respect for his dreams, but above all, without hope, is like a boat adrift that sooner rather than later unavoidably, will fall into the depth of water. 

As a young apprentice, I denied myself the opportunity to sit in silence, plan, strategize, and sketch out my future. Neither did I pay heed to figuring out my passion, which years later would compel me right into my purpose. Throughout the years I’ve read testimonies of different people from different backgrounds who made it very far despite their circumstances and hardships, and I yearn to some day live to tell my own.  

The last twelve months it’s felt as though the rain will never subside, as I’ve come across one hurdle after another. Through my personal storm that wreaks internal havoc and robs me from sleep, I was abruptly awakened at the crack of dawn a few weeks ago. Typical of me, I started doing self-talk, ‘It took you this long to figure out your mission.” “Why are you being reluctant about all your accomplishments?” “You narrowed down your passion that led you right into your purpose, don’t let these temporary setbacks daunt you.”

Despite the lack of sleep, I got out of bed feeling very hopeful the next day. I don’t see the light at the end of the tunnel just yet, but this short-term pain shall be for long-term gain. This thought simplifies this conundrum and this puzzle ignites me to crawl to my purpose if I have to.

After all, every creation of God (people, objects, living beings) has a set assignment to comply with; whether they are meant to procreate and be at home parents, start a business, be God’s instrument by leading a religion, be famous or whatever the stars align for each one accordingly.

On these grounds, I reminiscence about what Steve Jobs said when Toy Story was in the make:

  

Steve Jobs found his passion through his talents, which walked him right into his purpose. One of our absolute duties as human beings is to find what we are good at and be cognizant of our endowments. Just like Steve Jobs, our mission is intended to search within, narrow down out gifts, use them to create something compelling and contribute to the good of society by sharing them with the world.  

Even if we are at dire straits without nowhere to go and no one to turn to, as long as there is a will, there will always be a way. As disheartening as this new experience may seem, I got this, just as everyone else who is going through the same obscurity does!

“If you can't figure out your purpose, figure out your passion. For your passion will lead you right into your purpose.”

Bishop T.D. Jakes

“Whatever you do, work at it with all your heart, as working for the Lord, not for human masters”;

Colossians 3:23

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres”;
Colosenses 3:23


as long as it is for the Glory of God, for the good of society, and for your own spiritual, emotional, personal and professional benefit.”